Parque Nacional Corcovado enfrenta un cierre inminente mientras ₡600 millones generados por el parque terminaron en la Caja Única del Estado
Zona Sur, 27 de junio de 2026.
El Parque Nacional Corcovado atraviesa una de las crisis más delicadas de su historia reciente. Problemas sanitarios sin resolver, infraestructura deteriorada y la falta de inversión de recursos generados por el propio parque colocan a la Estación Biológica Sirena al borde de un cierre que tendría profundas repercusiones para la conservación ambiental y la economía de la Zona Sur.
Durante una gira legislativa por la región, la Fracción del Partido Liberación Nacional advirtió que la situación ha llegado a un punto crítico y cuestionó la respuesta tardía del Gobierno, luego de que el mismo día de la visita de los diputados el Poder Ejecutivo anunciara acciones para atender la problemática.
Uno de los principales señalamientos realizados por los legisladores es que, durante los últimos seis años, el Parque Nacional Corcovado ha dejado de disponer de aproximadamente ₡600 millones que fueron generados por el canon de visitación. Según denunciaron, esos recursos ingresaron a la Caja Única del Estado por parte del concesionario en la administración de la estación, en lugar de reinvertirse en el mantenimiento y fortalecimiento de la infraestructura del parque.
Para la bancada verdiblanca lo sucedido es inaceptable, pues durante años el parque nacional ha logrado generar los recursos para garantizar sostenibilidad, operaciones y mantenimiento. Para el diputado liberacionistas Jesús Calderón “Mientras el gobierno compra carros último modelo y remodela oficinas en zapote, los recursos que deberían girarse para resguardar nuestro tesoro natural se diluyen en la caja única del estado y no llegan a su destino”.
La falta de esos recursos, aseguran, ha impedido atender oportunamente necesidades básicas de mantenimiento y modernización, particularmente en la Estación Biológica Sirena, considerada el principal centro operativo para la investigación científica y el turismo dentro del parque.
La preocupación también encuentra respaldo en información oficial. Un informe divulgado por el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) reconoce la existencia de órdenes sanitarias vigentes desde 2024 relacionadas con la infraestructura de la Estación Biológica Sirena. El documento confirma que durante estos años se han elaborado diagnósticos técnicos, inspecciones, reuniones institucionales y solicitudes de financiamiento; sin embargo, las soluciones continúan pendientes de ejecución.
Mientras tanto, el parque enfrenta restricciones operativas que afectan la capacidad de recibir visitantes, lo que genera preocupación entre empresarios turísticos, guías locales y comunidades de la Península de Osa, cuya economía depende en gran medida del turismo de naturaleza.

La Fracción del PLN sostuvo que el riesgo de cierre de Corcovado evidencia una falta de planificación y de ejecución por parte del Gobierno, pese a que las advertencias institucionales existían desde hace más de dos años.
“Lo importante no son los comunicados ni las fotografías de última hora, sino que las obras se ejecuten y que la planta de tratamiento funcione correctamente para garantizar la continuidad de las operaciones del parque”, señalaron los diputados durante su recorrido por la Zona Sur.
Los legisladores indicaron que continuarán fiscalizando las acciones del Poder Ejecutivo y exigirán que los recursos generados por el propio Parque Nacional Corcovado sean reinvertidos en su conservación y operación, con el fin de evitar el cierre de una de las áreas protegidas más importantes del planeta.
Corcovado es reconocido internacionalmente como uno de los sitios con mayor biodiversidad del mundo y constituye un motor económico para decenas de comunidades del Pacífico Sur. Un eventual cierre de la Estación Biológica Sirena no solo comprometería las labores de conservación e investigación científica, sino que también tendría un impacto directo sobre cientos de empleos vinculados al turismo, consolidando una crisis que, según advierten distintos sectores, pudo haberse evitado mediante una inversión oportuna de los recursos que el propio parque ha generado.



