El Banco Central de Costa Rica reconoce su propia mano en la inflación negativa
Economía | Costa Rica | 12 de agosto, 2026
Por primera vez de forma tan directa, el Banco Central de Costa Rica (BCCR) reconoció que sus propias decisiones de política monetaria, junto con la fortaleza del colón frente al dólar, han contribuido al fenómeno de inflación negativa que atraviesa el país desde hace más de un año.
La admisión surgió durante una sesión de junta directiva registrada en el acta 6332-2026, en la que se analizó el Informe Mensual de Coyuntura Económica correspondiente a julio. Según ese documento, si bien la caída de precios responde principalmente a factores externos —como el comportamiento del petróleo en los mercados internacionales—, existen también elementos domésticos que empujan el índice hacia terreno negativo.
Alonso Alfaro, economista jefe de la entidad, identificó dos factores locales determinantes: la propia postura de política monetaria del Banco Central y el tipo de cambio del dólar. Alfaro fue enfático en que el peso de ambos elementos es menor comparado con las fuerzas globales, pero no descartó que exista una incidencia real a la baja.
Ante el cuestionamiento directo de la directiva Marta Soto sobre si la posición de política monetaria había contribuido a que la inflación se ubicara por debajo de cero, Alfaro confirmó que sí, aunque insistió en que se trata de un efecto acotado. El economista añadió que la lectura correcta era que la política había tenido, en efecto, un carácter “ligeramente restrictivo”, aunque aclaró que esa evaluación se hace en retrospectiva, con información que la junta directiva no tenía disponible al momento de tomar las decisiones.
Otro de los directivos, Jorge Guardia, planteó que si el Banco Central hubiera seguido de forma estricta un esquema de metas de inflación, habría sido necesario aplicar una política monetaria considerablemente más expansiva para acercarse al objetivo fijado. El presidente de la entidad, Róger Madrigal, coincidió con ese señalamiento, aunque subrayó que las decisiones siempre se tomaron de manera prospectiva, con la información disponible en cada momento.
Madrigal también se refirió al papel del tipo de cambio, retomando un argumento planteado en otras discusiones internas por el directivo Juan Robalino: la apreciación del colón ha reducido artificialmente la inflación medida en moneda local, especialmente en bienes y servicios cotizados en dólares, como los vehículos nuevos.
El contexto numérico respalda la magnitud del fenómeno. A julio, Costa Rica acumulaba 15 meses consecutivos con inflación interanual negativa y 39 mediciones seguidas fuera del rango de tolerancia que el propio Banco Central se ha fijado, entre 2% y 4%, con una meta central del 3%. La última vez que la inflación estuvo dentro de ese rango fue en abril de 2023.
El recorrido de 2026 muestra una trayectoria particular: enero cerró en -2,53%, febrero profundizó la caída hasta -2,73%, y desde marzo el indicador ha mostrado una recuperación gradual, hasta llegar a -0,28% en julio. El tipo de cambio, por su parte, acumula cuatro años de tendencia a la baja frente al colón, y en los últimos días ha marcado mínimos históricos, cerrando el martes en ¢450,17 en el Mercado de Monedas Extranjeras (Monex).
A la par de esta discusión, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) actualizó recientemente la canasta de bienes y servicios utilizada para calcular la inflación, incorporando 43 nuevos rubros —entre ellos el cuidado de personas en el hogar, servicios de psicología y el seguro obligatorio para vehículos— y excluyendo otros 30, como los servicios de pediatría y los peajes.
El episodio deja en evidencia una tensión que no es exclusiva de Costa Rica: hasta qué punto los bancos centrales deben asumir responsabilidad directa sobre fenómenos de precios que, aunque impulsados mayormente por factores externos, también llevan la huella de sus propias decisiones.



